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La Calle


La frase de hoy: “Hay veces que se siente el frío de la ausencia, como si ya se hubiera producido el adios”.

El tipo va dejando de tener importancia. Como dice la canción, no se nota si estamos o no. Y es bueno que eso pase. Cuando menos se note nuestro paso, será mejor. No se trata de andar haciendo ruido. Mejor es pasar despacito, para que no se advierta nuestra ausencia, cuando ya nos hemos ido…


Hay personas queribles, de esas con las cuales uno siempre se siente bien. “Cocho” Starna tiene años de trabajar de mozo. Primero en el viejo hotel Central, después junto a su amigo Coraza, en el restaurante del Coll. Allí los dos cultivaron una amistad con el ingeniero Jaime Coll.
“Cocho” estuvo en el diario, para dejar un aviso.


Homenaje del recuerdo a “Paqueco” Nese. Los amigos han de recordarlo especialmente, el martes 26 a las 11.00 horas, en el cementerio local, donde descansan sus restos.
Ese día, recordó, se cumplirán 8 años de su lamentado fallecimiento.


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El ingeniero, otro inolvidado. Una avenida en Bragado lleva su nombre y es justo que así sea. Su amor por el lugar donde nació, hizo que decidiera fundar aquí una empresa siderúrgica que, superando ciento de inconvenientes, se mantiene en pie y con buen nivel de producción. Nos dejó hace 31 años, aunque parece que fue ayer cuando, los domingos, se reunía con sus amigos y colaboradores, en el restaurante del hotel.


De ese tiempo recordamos sus encuentros con Rogelio Guerra, primer director del diario. Habían sido compañeros de escuela y nunca dejaron de sentirse amigos. Sus caminos fueron distintos, pero nunca se dejaron de ver.
Rogelio fue fiel a “La Voz” hasta el último de sus días, pese a estar muy enfermo e internado. Nunca dejó de estar atento a las noticias, para la edición del día siguiente. Vaya para ambos amigos, el ingeniero y Guerra, el mejor de los recuerdos callejeros.


Canción de los horneros

En la cumbrera'e mi ranchocalledos230917
anidaron dos horneros
y yo parezco un extraño
y el rancho parece de ellos.

Dentro solo, salgo solo,
siempre solo voy y vengo
juntos los hallo en el campo
y el campo parece de ellos.

Juntos trabajan y cantan
y tuito lo hacen contentos
yo no sé si a mí me miran
con lástima o con desprecio.

Ni se asustan cuando paso,
como si yo fuera un perro
que ni estorbo ni hago daño
y me dejan andar suelto.

Ansina vivo en mi rancho
dende que solo me veo;
enantes otro era el nido,
y el mundo parecía nuestro.

¡Rogále a Dios, hornerito,
que no te pase lo mesmo!

(Autoría de don Atahualpa Yupanqui)

 

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